Acompañar SUS Procesos

En cuestiones de crianza y educación existen como unas frases “tipo”, frases que se repiten sin reflexionar, sin embargo, en ciertas ocasiones se siguen como una norma no escrita prácticamente infranqueable.

Una de ellas se escucha normalmente en la tercera primavera de la vida de niños y niñas: “deberíamos ir quitándoles el pañal con la llegada del calor”, lo escuchamos por parte de los progenitores, de los abuelos, de las educadoras, etc.

Alrededor de este momento se ha generado todo un mercado, desde váteres que hablan y aplauden, hasta sistemas de premios en formas de pegatinas llamativas con manuales escritos para que los adultos podamos aplicarlos correctamente.

Tomando la frase de la época de la ilustración y llevándola a este tema, podríamos resumir que todos estos productos, iniciativas y acciones se podrían resumir en: “Todo para el niño, pero sin el niño”.

¿Qué debemos tener en cuenta para este momento? ¿Todos los niños y niñas deben realizar este proceso a la vez, aunque cada niño y niña sea diferente?

Para empezar, me gustaría decir que el proceso de control de esfínteres se finaliza cerca de los 6 años, así que tenemos que tener en cuenta este tiempo y espacio para entender y acompañar con amor las regresiones y escapes. Seguidamente, me gustaría decir que el proceso de control de esfínteres es posible realizarlo de una manera natural y tranquila, pero para que ello el niño debe tomar la iniciativa.

En vez de hablar de quitar el pañal, nosotras decimos que el niño lo deja. Ni premios, ni castigos, ni convencerlos, ni manipularlos. Al igual que muchos procesos, debemos entender que esos procesos son suyos, no nuestros. Este proceso es muy íntimo, necesitan cuidado y respeto.

A lo largo de mi experiencia, cuando un niño o niña ha decidido dejar de utilizar pañal el proceso ha sido rápido, sin percances alargados en el tiempo y con una actitud positiva. Normalmente ese proceso ha llegado antes de cumplir 3 años, pero algunos niños han necesitado unos meses más para tomar la decisión.

Es una lástima que algunas escuelas impongan que el niño entre sin pañal con 3 años, sin tener en cuenta si ese niño o niña está preparado, todo por la organización de los adultos y adultas. Esta actuación denota una gran falta de entendimiento de los procesos internos físicos y psicológicos de la infancia. De nuevo, “todo por el niño, pero sin el niño”.

Adelantar el proceso, obligarlo o tomar la iniciativa por parte del adulto, en la mayoría de ocasiones acarrea luchas de poder, llantos, negaciones, y un largo listado de sentimientos desagradables que pueden marcar esos años de manera negativa en la relación con su cuerpo y con los demás.

¿Cómo deja un niño o niña el pañal? Decidiendo no utilizarlo más porque les incomoda, porque se dan cuenta que pueden utilizar el inodoro y es más higiénico para ellos. Además, es su deseo de avanzar por la vida, de crecer y formar parte de su sociedad.

¿Cómo les ayudamos? ¿Cómo nos preparamos? Son unas buenas preguntas para reflexionar y que intentaremos dar respuesta en el siguiente post.